martes, 14 de febrero de 2012

Una rota para un descosido


Una rota para un descosido



Un cuento en que el amor es el villano, el odio el carismático protagonista y la condición humana obra de damisela en peligro.



“Una persona no es mala por naturaleza… lo es por instinto

Una rota
Unos estudios recientemente han indicado que para el 2012 en el planeta seremos 7000 millones de habitantes, solo de pensar en ello me dan escalofríos; como diría Susanita de la tira cómica Mafalda: “Pobrecitos de mis hijitos, vivirán apretujados”.
Por supuesto que por mis hijitos me refiero a mí misma, y por apretujados me refiero a “encabronada”, ¿Hasta cuándo van a seguir lanzando criaturas jodidas a este ya de por si miserable lugar?
Me levanto como todas las mañanas, escuchando en la radio a esos maricones de Saulo y Jairo que son tan graciosos; como siempre, están llamando a la bola de nacos cumpleañeros cuyas familias y amigos son más nacos todavía. ¿A quién sino a un miembro del proletariado se le ocurre regalarle a un cumpleañero una llamada emitida en radio local con un par de maricones que se burlan de uno para hacer reír a los demás? Si algún día una de mis amigas me hiciera la bromita, la eliminaría del facebook y no volvería a hablarle nunca más. Pero bueno, dejando eso de lado, los tipos son muy graciosos y saben como pocos decir las verdades a una persona con muy pocos minutos de conocerla; son excelentes para comenzar el día con una sonrisa.
Tomo una ducha de 30 minutos, me arreglo fantástica y preciosa como solo yo puedo y después bajo para tomar el desayuno que mi sirvienta ya me tiene preparado, solo que la muy bruta ha quemado mucho el pan tostado otra vez.
― ¡LORENA! ― Le grito, como se merece con un error de semejante magnitud.
Ella viene corriendo con toda la velocidad que le permite su enorme barriga en conjunto con sus ridículamente cortas (y también obesas) piernas, ¿Cómo es posible que solo por ser una mujer ligeramente mayor se descuidara tanto? Me es muy difícil no esbozar un gesto de desagrado al ver la jodida verruga que le adorna el cuello.
― El pan tostado está MUY tostado ― Le digo, señalando acusadora a su pecado. ― Calienta más, tu puedes tragarte este si quieres.
Ella se disculpa con ese tono miedoso que siempre usa mientras me suelta excusas estúpidas, esto es lo que más me irrita de ella: la forma en que TODOS los putos días me llega con excusas para todo lo que la regaño; ¿Tan difícil es aceptar un error y después largarse a repararlo? Carajo, vaya forma de arruinarme la mañana.
Me llevo una mano a la sien y le agito la otra con fastidio, dejando bien en claro que no quiero escucharla. Esto ha bastado para que se retire con el pan quemado a preparar una nueva porción, por supuesto que para cuando regresa los huevos estrellados son salchichas guisadas a un lado ya están fríos.
La muy fastidiosa me ofrece recalentarme el plato, yo simplemente meneo la cabeza en negación.
― Ya es tarde ― Le muestro los dientes, para que comprenda mi repudio. ― Tendré que irme en ayunas, espero estés contenta… y a ver si vas aprendiendo a hacer las cosas bien, que ya tienes 3 meses aquí.
Es que si una quiere las cosas bien tiene que hacerlas una misma, eso me enseñó mi madre desde que era muy pequeña, no obstante, al tener yo la posición, el dinero y la sangre… esperaba al menos ser poseedora de los servicios dignos para una persona de mí categoría… grave error seguirlos buscando en viejas inmigrantes que son tan flojas que ni siquiera completaron su viaje para cruzarse a los Estados Unidos y prefirieron quedarse en México, pero es que las empleadas nacionales tampoco son nada elegibles; son todas unas pendejas ladronas que al primer descuido te roban joyería o cubiertos de plata.
Si hago memoria, solo he tenido un solo buen empleado bajo mis órdenes en toda mi vida: Javier, ese joven veinteañero que era jardinero y además limpiaba la piscina en casa de mis padres cuando yo era una chiquilla de 16 años. A esa edad su abdomen era mi mayor anhelo, así que siempre que hacia mantenimiento me decidía a tomar el sol para charlar con él.
Me salía siempre con la cursilería esa de que quería ser Doctor, y que para ello necesitaba pagarse la carrera con trabajos de medio tiempo parecidos a los que hacía en nuestra casa. En realidad nunca le ponía mucha atención, solo me concentraba en ver su cuerpazo mientras trabajaba, hasta que un día eso no fue suficiente para mí: lo seduje hasta el punto en que terminamos desnudos en mi habitación, el ruido que hice durante la movida fue tal que mi padre entró a la habitación y nos sorprendió en pleno acto. Comencé a llorar, a decirle que Javier me había obligado a hacerlo y que me había dicho que si gritaba por auxilio me mataría, esto bastó para que mi padre llamara a “sus amigos” y se encargaran de él para después demandarlo y enviarlo directamente a la prisión, por lo que estoy enterada, el pobrecillo sigue ahí.
Después de él todo han sido decepciones y corajes, amas de llaves que son madres solteras gordas, viejas y acabadas, choferes sordos, tarados e inefectivos y otras tantas clases de incompetentes que de solo recordar me hierven las entrañas y me hacen preguntarme la única incógnita en este mundo cuya respuesta nunca he podido encontrar:
¿Por qué todo el planeta está lleno de gente inservible?

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Un descosido
 ― La puta madre ― Maldigo, dando un suspiro.
Otra vez ese pedazo de excremento reproduciendo ese pseudogénero musical que suena como un montón de simios fornicando en una pista de hielo. Todas las mañanas es lo mismo: ese pesado no entiende que el reggaetón por la mañana es el equivalente a reggaetón en cualquier hora, es decir: una reverenda patada en el culo para la ya podrida y asquerosa humanidad.
Recién abro los ojos y ya se me arruinó el día, vaya bazofia.
Me levanto con pereza, enciendo la computadora y mientras carga me tallo los ojos.
Me grita mi madre desde el piso de arriba, diciéndome que ya es tarde y que el desayuno se me estaba enfriando, sin responderle subo para tomar mi plato y bajo nuevamente sabiendo que la computadora ya está lista para ser usada. Lo primero que hago es abrir el WOW, para dar inicio a mis tareas matutinas.
Soy el mejor guerrero de todo el servidor. La noche anterior, finalmente completé la armadura de la temporada después de 6 meses de arduas y salvajes batallas en las arenas en compañía de mis selectos compañeros de equipo, orgullosos poseedores del tercer lugar en el ranking. Ahora era hora de presumir el logro y de disfrutar del placer de ser el primer usuario en todo el servidor en conseguir el conjunto completo.
Justo comienzo a presumir en el canal de chat cuando hay una desconexión. Odio lo inestable que es el internet por las mañanas, ¿Tan difícil es para una compañía dedicada a brindar a las personas internet mantener un servicio decente en horas matutinas? Es lo único que deben hacer y no son capaces de hacerlo bien, como se esperaba, todos son un montón de pendejos incompetentes en este país de mierda.
Estoy muy molesto, el reggaetón que escucha el simio de la casa de al lado solo me hace enojar aún más. Con mal humor grito a mi madre.
― ¡MAMÁ, ESE SONIDO DE MIERDA YA ME TIENE HARTO!
Ella me responde con temple que si tanto me molesta vaya y le pida al vecino que le baje al volumen, ¿Está loca? Esa clase de gorilas no serán capaces de sumar 2+2, pero son muy fuertes y seguramente me patearía por pisar su territorio o algo parecido. Después de todo, así son los animales.
Prefiero contrarrestar poniendo un poco de rock pesado en mi reproductor de la computadora, ¡mucho mejor!… ahora, a resolver mi otro problema: el internet.
― ¡MAMÁ, HAY QUE LLAMAR A LOS DEL INTERNET!
Ella me dice que le dé tiempo, que es natural que falle a veces pero que seguramente regresará en unos cuantos minutos. Mientras tanto, me pide de favor que vaya a la panadería a hacer un recado.
― ¡ESTOY OCUPADO MAMÁ, VE TÚ! ― Le reprocho con enojo, ¿Cómo se le ocurre semejante desconsideración?
Como cada vez que me niego a hacerle mandados, mi madre comienza a regañarme por no haber conseguido trabajo todavía y me echa en cara los sacrificios que está haciendo para mantenerme aún cuando ya no le corresponde, además de todas las horas que dedico a no hacer nada. El fastidio que me provoca es tanto que para ahorrarme 30 minutos de sermón acepto de mala gana ir a la jodida panadería. De cualquier forma, al internet no se le ven ánimos de regresar.
Me pongo lo primero que me encuentro en el closet y salgo de la casa con el dinero en mano. ¿Por qué carajos hace tanto calor? Es temprano y ya el jodido sol está fastidiándome la vida.
Paso frente a la casa del reggaetonero, junto con su mujer (que está buenísima) se encuentra lavando el auto. Me quedo boquiabierto al ver el tremendo cuerpazo que se carga su chica.
El simio se ha enterado que estoy admirando a su hembra e inmediatamente me preguntó si necesitaba algo; vaya hijo de puta más agresivo. Para evitar problemas, solo bajo la mirada y me alejo en silencio, es increíble que sea varios años menor que yo y aún así se las dé de superior el cabrón. No se puede esperar nada más de un troglodita.
Así es la gente en todo el mundo… todos son un montón de agresivos, brutos, tarados y estúpidos que solo buscan pasársela bien escuchando mierda mientras lavan sus autos. Son incapaces de darse cuenta de que todo lo que ellos viven es una farsa total que no sirve más que para sentirse bien en una vida vacía cubierta en la ignorancia y la incapacidad de abrir los ojos.
Todos buscan las mismas tonterías: “belleza”, “posición social”, “reconocimiento” y “amor”, peor todavía: dentro de su vacía forma de ver la vida, si no tienes ninguna de esas cosas no eres nadie… esto me hace preguntarme:
¿Por qué todo el planeta está lleno de gente inservible?
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Una rota (de nuevo)
Ser gerente a mi corta edad es uno de mis mayores orgullos, por ello lidero con efectividad y mano de hierro a todos mis subordinados.
Algunas veces se dan casos de personas que no toleran mi forma de dar órdenes y tratan de encararme; por supuesto que los pobres no tienen ni idea de que soy la hija del presidente de la compañía y que no me gusta complicarme las cosas tratando de hacerlos comprender mi forma de ver las cosas, pues siempre he dicho lo mismo que el grandioso Don Chepe de “El verguillas”: “A la verga lo que no sirve”.
Conforme pasan las horas, el hambre comienza a debilitarme con notoriedad; llegando al punto en que me duele la cabeza. Decido tomarme un descanso para ir a comer algo.
Pongo a Laura (secretaria y recadera personal) a terminar mis papeleos y me excuso sin dar explicaciones, total, solo serán unas dos horas (aprovecharé mi salida a comer para dar unas vueltas por las tiendas del mall para bajar la comida y actualizar el guardarropa, ya que tengo casi un mes sin ir de compras).
La división de la compañía de mi papá en la que trabajo tiene un único defecto: la localización: se encuentra en la panamericana, que es una carretera larga que mide todo América o algo así pero que está repleta de locales feísimos y de varios yonques de autos que solo hacen que esta ciudad, que de por sí ya es horrenda sea aún más repudiable para los visitantes. Voy lamentando la fealdad del paisaje mientras recorro las calles en mi auto (que por cierto es un Audi TT).
En el semáforo del retorno me percato de un local no tan desagradable como el resto, ¿Cómo es que no lo había visto nunca antes? “panadería española” dice, y aunque en mi vida nunca he escuchado algo que me indique que la panadería española es altamente reconocida, no deja de ser europea, y todos sabemos que lo europeo SIEMPRE será mejor que lo americano. Decido darle una oportunidad.
Me estaciono al frente y entro por las simpáticas puertas al estilo del viejo oeste, gran decepción: el pan que hay dentro luce completamente idéntico a cualquier otro pan región 4 que haya visto antes. Para tratar de saciar mi desilusión me acerco con el viejo arrugado que atiende el lugar (dónde por cierto solo estamos un tipo horrendo de ropa arrugada y rostro granoso y yo).
― Vengo a checar el lugar porque dice que es una panadería española, pero todo lo veo igual a una panadería tepiteña cualquiera, ¿sí me explicas?
Lo que necesitaba, el tipo comienza a echarme la historia de cómo él y su familia emigraron aquí en búsqueda de la felicidad desde Sevilla y como fundaron esta panadería con sudor y lágrimas y como al morir sus padres la dejaron a su servicio. Le interrumpo antes de que me salgan arrugas.
― Pero ósea, ¿dónde están los panes europeos?
Él titubea, y comienza a echarme el rollo de que los hornea con los métodos que ellos aprendieron allá y sabrá Dios que tantas otras sandeces. He perdido el interés y me dispongo a finalmente irme con las manos vacías. Me doy media vuelta y…
Choco accidentalmente con el granoso horrible que estaba en la tienda, se había acercado con una bolsa de pan para pagar a la caja y en el justo momento en que yo me di la vuelta se disponía a rebasarme. Su bolsa de pan cayó al suelo y casi todo el contenido rodó por el mismo, peor todavía: un poco de la harina de los panes se pegó en mi Gucci.
― Ten cuidado, fenómeno ― Le recrimino, con fastidio. ― ¡Mira como me has dejado el bolso!
No tiene caso pelear con él, los perros corrientes pierden el linaje en las cruzas y con ello la inteligencia, con elegancia cruzo la puerta.
 Pero él no se muestra agradecido con mi piedad, por el contrario: esbozó una serie de palabras altisonantes dirigidas a mi persona y hasta una para mi mami apenas me di la vuelta, como si eso fuera poco el gatete ha lanzado una de las piezas de pan en mi dirección, este afortunadamente se estrelló en la puerta.
Suspiro con profundidad, parece que voy a tener que hacerle un favor al departamento de educación del país enseñándole a un naco la diferencia de niveles que hay entre ambos, pues si no lo hago yo, se corre el riesgo de que el muy igualado se atreva a postularse para presidente o algo así, como varios pueblerinos se han atrevido a hacer antes en la búsqueda del “salir adelante”.
― ¿Cómo me llamaste, nopal? ― Le pregunto, volviéndome con desprecio.
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Un descosido (de nuevo)
― Dije que tú eres la que debe de tener más cuidado, y que fenómeno será tú puta madre, PENDEJA ― Le repetí sin titubear, mientras levantaba las piezas de pan del suelo.
Tremenda clase de inútil con la que me topo en la panadería; no solo ha entrado preguntando por panes europeos, sino que la muy idiota no fue capaz de entender la mitad de las explicaciones que el panadero le dio para el nombre del lugar, al final prefirió ignorarlo y escapar, pero fue justamente en ese momento cuando yo estaba por pagar el encargo de mi mamá y en su giro terminó tirándomelo todo al suelo… para agregarle la cereza al pastel me llamó fenómeno y me miró como si fuera mejor que yo, era natural que le iba a responder con la misma moneda, ¿no? Le he dicho sus verdades y hasta le he lanzado uno de los panes, por desgracia mi puntería nunca ha sido muy buena y he errado por casi 2 metros. Entonces se ha dado la vuelta y me ha pedido que le repita el insulto, ¡Así son todas las niñas fresas! Necesitan que les repitas las cosas dos veces para poder ellas recordarlas por unos 4 minutos.
Comienza a decirme que yo soy solo un granoso obeso, pueblerino pobretón y nacote emotizado con baja autoestima que no merece tener voz estando una chica de su nivel en mi presencia y que debería de sentirme afortunado que le haya visto, luego me sugiere que me consiga un bosque y me pierda en el buscando unos crayones para que al encontrarlos me dibuje un mundo en donde acepten ogros deformes. La dejo terminar su monólogo antes de contraatacar, pues de cualquier forma sus palabras no me importan en lo absoluto.
― ¡A mí me vale mierda que una pendeja como tú se pare a mi lado, en las tiendas de mascotas venden lagartijas más lindas que tú, pinche vieja flácida! Y tampoco me importa que me llames pobretón o nacote si yo sé que no es así… y sobretodo: ¡NO SOY EMO, SOY ROCKERO! ¿Entiendes o te lo deletreo, niña de papi? Seguramente aún estás en primaria así que te lo deletrearé: S O Y  R O C…
Me interrumpe, ahora arremete contra la posición económica en mi familia, también me dice que la única cosa flácida en la conversación es mí… bueno, hay límites para lo que quiero escribir al respecto. Me dijo que me fuera a cantar a los camiones por dinero y por alguna razón asumió que mi madre era una prostituta, también dijo que mi papá vendía tunas en los cruceros y que nadie le compraba y que seguramente ni inglés sabía hablar como para andar alegando ser rockero.
― ¡COME CROQUETAS, PERRA!  ― Le ordeno,  haciendo con mi dedo índice la señal de que se callara, como se negó a hacerlo, empecé a lanzarle pan a diestra y siniestra, viéndome irritado en sobre medida por su fastidiosa y primaria manera de ser.
¿Pueden juzgarme? La tipa tiene un vocabulario equivalente al de un niño de primaria, una mentalidad únicamente encontrada en niñas ricas y estúpidas que en su vida han logrado algo por ellas mismas y una actitud tan pedante que con solo un par de minutos pude bastarme para saber que ella es todo lo que yo más odio en la vida: superficial, vacía, estúpida, despectiva y muy probablemente reggaetonera. Por personas como ella, este planeta es una basura total, ¿se dan cuenta de cómo serían las cosas sin gente de este tipo? ¡La sociedad podría avanzar al comunismo perfecto que Marx visualizó en su escalera! Todos seríamos iguales y podríamos sobrevivir sin esas personas ambiciosas que siempre quieren tener más.
En medio de mi salvaje y poco ortodoxo ataque (en el que por cierto mi objetivo no ha parado de gritar insultos a mi poca clase, educación y descendencia genética), escucho al panadero gritándonos a mi espalda, exigiéndonos que nos detengamos inmediatamente y que nos larguemos de su panadería. Me disculpo con él en mi mente, pues no está en mis intenciones retroceder sino hasta que le dé a esta harpía una lección que nunca olvidará.
“¿Piensa darle una lección lanzándole panes?” dirán algunos chistosillos, no, no estoy solo lanzándole panes, estoy lanzándole mi desprecio en forma de pan para que entienda que una persona como ella no es más que un estorbo en la sociedad y que si desea vivir cómodamente en este mundo, debe de comprender que hay cosas más allá de su operada nariz.
Así es, no estoy solo luchando contra una tonta niña rica, no… esto es mucho más grande: ¡Estoy luchando contra todos los estorbos en el mundo! He pasado de ser un cliente de panadería a ser un guerrero, ¡un revolucionario! Un hombre que busca hacer un cambio que pueda beneficiar a todos para que el mundo sea mejor. ¡En cuanto llegue a casa voy a iniciar sesión en kronos y presumiré mi gran hazaña, esperando contagiar a mis compañeros de ideales para que todos, poco a poco podamos limpiar este planeta y finalmente librarnos de la mierda! Quizás estoy pensándolo de una forma demasiado romántica, pero… ¡Si todos lanzáramos panes a los nefastos de la humanidad, esto podría convertirse en un legendario movimiento social que finalizaría de una vez por todas con toda la gente pendeja!
  Ahora, viéndome con un objetivo mucho más notorio e importante que la simple expresión de venganza y repugnancia hacia mi insignificante enemiga, decido seguirla incluso cuando escapa por la puerta. No se librará de mí tan fácilmente, no cuando me he decidido a castigarla por ser tan… se me han terminado los adjetivos que califiquen su falta de validez en el mundo.
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Una rota (round 3, afortunadamente el último)
 ― ¡Ósea ¿Qué te pasa naco?! ¡Detente! ― Le recrimino al gatete cuando comienza a lanzarme panes; estoy al tanto de que la gente pobre no es muy buena con las palabras pero esto es un exceso hasta para la prole, se está portando como cualquier simio enfurecido solo porque le dije sus verdades.
¿Por qué la gente se enoja cuando les digo la realidad de su naturaleza? Lo que tendrían que hacer es tomar nota y arreglarse a ellos mismos. Me parece bastante mal plan que cuando alguien tiene la bondad de señalarles sus defectos en su cara tengan el descaro de indignarse, ¿es que no les da vergüenza ser cómo son?
De cualquier forma, no es la primera vez que alguien se violenta conmigo, pero si la primera vez que alguien se excede tantos niveles. Este tipo (que por cierto está horrible) tendría que estar en una jaula o algo así.
Mis insultos no parecen ser suficientes como para hacerlo entrar en razón, con él me doy cuenta de por qué México quedó en el último lugar de esa prueba de desempeños académicos que se hicieron, en el que se compararon a los sistemas educativos de varios países de Europa: la razón es la estupidez del pueblerino, que quiere solucionar todo lanzando alimento.
Estoy cansada, me duele la cabeza, mi ropa (aunque no me he visto) seguramente está hecha un desastre y sigo teniendo un hambre endemoniada… decido que lo mejor es simplemente largarme y dejar a ese pelafustán marcando su territorio, ultimadamente no tiene caso tratar de enseñarle a usar cubiertos a un cerdo.
Salgo del establecimiento y rápidamente subo a mi auto, entonces, el comefrijoles comienza a patear mi hermoso auto una y otra vez con sus sucias pesuñas, exigiéndome que salga a luchar. Naturalmente le pido muy educadamente que deje de hacerlo para poder salir del lugar sin tensión.
― ¡Este carro vale más que lo que cobra tú puta madre en 10 años en la esquina muerto de hambre, así que deja de pegarle o te demando! ¡NO SABES CON QUIÉN TE ESTÁS METIENDO GATO DE MIERDA!
A él no le importan mis peticiones, todo lo contrario: comienza a patear más fuerte todavía y hasta embarra un pan dulce con mermelada en el vidrio de mi ventana, nublando mi vista.
― Este cabrón me va a matar. ― Me digo a mi misma, finalmente asimilando que la gente jodida no conoce de límites ni ética, debí saberlo con tan solo ver su horrible rostro de inadaptado. Finalmente, decido escapar a toda velocidad… el único problema es que estaba tan nerviosa que en vez de salir en reversa, aceleré hacia adelante.
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Un descosido (nunca antes tan literal y round 3)
Aturdido como el carajo abro los ojos. Estoy cansado, no siento el cuerpo y no recuerdo nada de lo ocurrido desde la noche anterior. ¿Me habré colapsado nuevamente jugando WOW? Me recorre un escalofrío por todo el cuerpo de solo pensar que mi colapso haya cobrado lugar mientras luchaba en las arenas; pues si hay algo que valoro más que a mí vida eso es el valioso índice de victorias que adorna en mi perfil. Asustado me pongo de pie en un sobresalto.
  Estoy en una habitación individual de hospital, aunque parece más bien un hotel de 5 estrellas: tengo mi propia televisión con HD, una mesita redonda y hasta una bañera.
No tardo mucho en darme cuenta del tremendo enyesado que tengo en mi pierna izquierda, ¿Cómo fue que terminé rompiéndomela en primer lugar? Nunca he jugado deportes para evitar esta clase de atrocidades, ¿Entonces cómo? La razón cruzó por la puerta casi como arte de magia: una fresa de aproximadamente mi edad de abdomen plano, caderas delgadas y rostro maquillado.
Esa idiota, esa bestia superficial y hueca que no hace más que gastar oxigeno y denigrar a toda la humanidad, lo he recordado al instante: ¡es ella la que me hizo esto! ¡Fue incapaz de sostener la batalla que ella misma había provocado y decidió eliminarme para no cargar con las consecuencias de sus actos! Y seguramente solo ha venido para aprovecharse de mi convalecencia y contraatacar, a anunciarme que me ha demandado o que los gorilas de su papi van a matarme. Llego a la conclusión de que de ninguna manera voy a permitir que se vaya limpia de esta.
― ¡MIRA LO QUE ME HAS HECHO, CHAMACA PENDEJA! ¡VOY A DEMANDARTE POR LOCA ASESINA, ¿ME OÍSTE?!
Inmediatamente saca sus garras y comienza a insultarme como ya lo había hecho antes; con esa consistente insistencia que gracias a su tono de voz hace de ella una rival imposible de vencer en una discusión a gritos. De lo poco que puedo entender de su primario lenguaje, ella me está culpando de todo y me amenaza a que su papi puede desaparecerme en un abrir y cerrar de ojos. Esto es lo que más me enoja de la gente inútil con familias poderosas: todo quieren que se los solucionen los demás y sienten como si fueran la gran mierda pese a ser solo un montón de sanguijuelas de los logros ajenos. Estoy tan enojado que voy a… que voy a…
Entra una tercera persona en la habitación: un hombre mayor vestido muy formal con un Armani y un rolex en la muñeca. Lo primero que hace es extender la mano para que ambos guardemos silencio, acto seguido se presenta como el padre de mi agresora, y no solo eso, al decir su apellido revela que es, efectivamente, uno de los hermanos de la familia más poderosa de la ciudad.
― M-mucho gusto ― le digo, ahora encorvándome para aguantarme toda la rabia que sostengo con su hija y no decir un improperio estando él presente.
Se disculpa por que su hija me arrollara y me explica que ya ha pagado todos los gastos correspondientes a mi atendimiento (eso explica el hospital de lujo), también me indica que está dispuesto a pagar la suma de incapacitación correspondiente al salario que yo recibo en mi empleo. ¿Cómo decirle que estoy desempleado desde… bueno, desde siempre? Decido mejor irme por la tangente y… entonces aparece mi madre en la habitación, diciéndole que estoy desempleado pero que me urge tener empleo, no solo eso, incluso le entrega mi currículo y certificado de titulación en administración de empresas. Me llevo la mano a la frente.
Mi madre nunca apreció que yo estuviera cuidando la casa todos estos años, pero ahora lo está demostrando por primera vez públicamente; de hecho, parece incluso desesperada por echarme, pues incluso le pregunta si es probable solicitar un crédito de infonavit de inmediato.
El hombre está dispuesto a aceptarme trabajando como contador en la compañía de gas que dirige apenas me recupere de mi pierna. Acepto de mala gana, resignado a que por culpa de esa pendeja de mierda voy a tener que empezar a trabajar dentro de unos meses.
Ella también se siente insatisfecha con lo acordado, le implora a su papá que no me dé trabajo, pues no quiere ver mi horrible carota a diario (resulta que ahí trabaja ella como gerente, eso explica por qué fue a la panadería en primer lugar: queda muy cerca) no obstante, su padre la ignora y abandona la habitación después de un apretón de manos conmigo y con mi madre, llegando así a un acuerdo.
Antes de salir tras su papi, la tipa me ofrece una mirada venenosa, como diciéndome “Voy a hacerte pedazos”. Le devuelvo la molestia, con una seña obscena a la que ella respondió con un “ojalá nunca te recuperes, pobretón jodido”.
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Condición humana
Siempre fui de los que creen que toda persona tiene como mínimo una pizca de bondad en su ser, estuve convencido desde siempre que no existía una persona puramente malvada o puramente santa: los seres humanos eran para mí tonalidades variadas de comportamientos, es por eso que éramos humanos y punto final. Pero fue hasta hace poco que cambió esta forma mía de ver las cosas… ese desafortunado día en que los conocí a esos dos.
Primero llegó el chico, que sin responder a mi saludo tomó una bolsa de papel y comenzó a echar contenido al azar, como si tuviera prisa. Luego llegó la chica, que me hizo preguntas en tono maleducado a las que respondí con amabilidad, pero ella claramente me ignoró desde un principio.
Lo peor comenzó cuando chocaron accidentalmente: ella dijo algo grosero y él respondió al instante, luego comenzaron a intercambiar insultos tan ofensivos y lascivos que de solo recordarlos me dan escalofríos. Llegaron después hasta el punto en que todo se volvió una guerra de lanzar pan por los aires. Les pedí que se detuvieran pero ninguno de ellos me escuchó.
Cuando ambos se fueron por la puerta pensé “lo peor ya ha pasado”, que equivocado estaba… después de escuchar sus gritos en el estacionamiento durante un par de minutos, se escuchó un tremendo grito ahogado de dolor, seguido de un tremendo crujido que culmina con la pared frontal de mi panadería derrumbándose.
Aunque no pasó a mayores y el padre de la chica pagó todos los gastos, ese encuentro me marcó completamente a niveles inimaginables; me hizo darme cuenta de que todo lo que yo creía de la humanidad era una reverenda mentira… creía que las personas miserables, malvadas, insensibles y crueles en su totalidad no existían, en mi razonamiento era imposible la existencia de un ser humano cuya forma de ser le hiciera alguien indigno de vivir en la sociedad… pero vaya que si existen, tuve a dos de ellos como clientes en mi panadería por 3 minutos y como consecuencia perdí una pared.
Ya no puedo decir que todo humano tiene bondad ni que todos tenemos un cierto límite, esos dos me han demostrado que no existen imposibles, ahora a lo mucho, busco tener fe en que por cada dos personas miserables viviendo en la misma ciudad, debe haber dos personas maravillosas por igual… solo a eso puedo atenerme.

Para dar fin a mi discurso, si les dijera que sé que les pasó a aquellos dos les estaría mintiendo, también sería injusto tomar impresiones adelantadas o buscarle 5 patas al gato… solo les voy a decir una cosa: hace unos días por la mañana, mientras colgaba el letrero de “abierto” en la entrada de la panadería, me pareció verlos pasar juntos en un auto de modelo reciente.
En caso de no haber sido mi imaginación, ¿No sería esta historia el ejemplo perfecto para aquella frase célebre “siempre habrá un roto para un descosido”?
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Mientras tomo mi desayuno (finalmente bien preparado por aquella holgazana de Lorena) pienso un poco en la situación del pobrecillo… ¿una criatura que ha sido criada en la tierra qué culpa puede tener de no saber comportarse como una persona? Es natural que esté acostumbrado a que se coman a los perros en pozole y lancen cosas para divertirse… ¡El pobre no es más que una víctima de las circunstancias!
Mientras conduzco a mi primer día de trabajo, tengo tiempo de ponerme a pensar en que la pobre infeliz es víctima de lo que sus padres hicieron de ella al consentirla y criarla como una princesa… es imposible para una criatura estúpida identificar que está haciendo las cosas mal desde los comienzos de su existencia si ha estado viviendo en una burbuja… ¡La pobre no es más que una víctima de las circunstancias!
FIN

Glosario (por si no entendiste algún insulto u expresión):
Mafalda: tira cómica dibujada por Quino en el siglo XX, famosa por su clarísima visión del mundo en su época y hasta la fecha.
WOW: World of Warcraft, es un juego masivo en línea muy popular
“Encabronado/a”: Se refiere a estar enojado en gran medida.
Naco/a: se les llama de esta forma despectiva a aquellas personas que carecen de modales, educación, sentido de la moda y/o de la decencia.
Pendejo/a: Es uno de los peores insultos en México… es básicamente llamar “retrasado mental” a quién se le dice.
“El verguillas”: Es una serie de caricaturas cómicas diseñadas por unos universitarios de Ciudad Juárez, en que hacen burla a la vida de la gente pobre en la ciudad. Don Chepe (a quién cita la rota) es un adinerado empresario que se postula como gobernador con el slogan “ a la verga lo que no sirve”
Nopal: es un tipo de cactus que abunda en los desiertos de México, es usado de forma despectiva por las personas de altos niveles económicos al ser un alimento barato y altamente utilizado por las personas de bajos recursos.
Pinche: es un aditivo para denigrar algo al punto de volverlo patético o mediocre, por ejemplo: hay una importante diferencia entre decir “Eres un mediocre” a decir “Eres un pinche mediocre”.
Infonavit: Es un servicio que tienen los empleados en México, en que se les presta dinero para que compren una casa propia.
Gucci: es una marca mundialmente famosa de bolsos femeninos
gato/gatete: Se le llama así a una persona de baja categoría, comparándolo a un gato callejero sin decencia.

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